Impresiones del Rodaje de Surfing Favela

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Impresiones del Rodaje de Surfing Favela

Nace de una idea de Tomas Crowder quien años atrás visita Río de Janeiro y conoce la historia de la escuelita de surf de Rocinha. Luego, junto con María Laura Ruggiero escriben un proyecto y lo presentan en “El Experimento Fuel”, auspiciado por Fuel Televisión. Esta propuesta – que aún era un boceto – queda seleccionado entre más de quinientos proyectos.

Con el subsidio en mano Tomás, Laura y Diego Niembro se ponen a trabajar en un primer boceto de guión. Meses después nos convocan – Maximiliano Ezzaoui y Natalia Bacalini – para dirigir el documental.

En el mes de Junio del 2005 realizamos una primera avanzada a las favelas de Rocinha y Cantagalo para conocer y escoger a los posibles personajes y vivir desde adentro lo que nuestros compañeros habían escrito.

La Rocinha está ubicada entre los barrios de São Conrado y Gávea, en la zona sur de Río.

Al entrar por primera vez en la Favela nuestra impresión fue la de estar inmersos en una ciudad medieval, con una infinidad de callejones y escaleras que van trepando el morro hasta la cima. “Es considerada la favela más grande y una de las más violentas de Sudamérica, con apenas 6 km. cuadrados, alberga a mas de doscientos cincuenta mil habitantes. “, nos comenta Ricardo Ramos, alias Bocao, un joven instructor de Surf que vive en Rocinha y que se esfuerza para que sus alumnos aprendan a surfear y elijan una forma de vida sana y alejada del crimen que reina en las calles.

El hacinamiento es un verdadero problema, teniendo en cuenta que la mayoría de los niños no salen de la favela y son muy pocos los sitios de esparcimiento.

En los diferentes recorridos fuimos subiendo y bajando escaleras, entrando por pasillos estrechos en donde apenas entra un hilo de luz. Visitamos familiares, amigos, colegas. Compartimos almuerzos. Escapamos de una balacera en una de las cotidianas invasiones que la policía militar hace en la Favela. Bocao nos cuenta que el Narcotráfico y la Policía Militar dominan, se adueñan e imponen sus propias leyes en la comunidad. Utilizan a los niños que están perdidos en las calles haciéndolos trabajar para ellos. Y son justamente esos niños con los que Bocao trabaja.

Muchas veces comentábamos entre nosotros que no podíamos imaginarnos viviendo en ese lugar. A la vez, la vida en comunidad y la sensación de solidaridad que allí se vive y se siente no dejaba de admirarnos. Esta contradicción y estos contrastes se convirtieron en el eje central que guió nuestra mirada y le dio identidad al documental.

De regreso, en Buenos Aires, terminamos de bocetar el guión y en el mes de agosto del 2005 salimos con todo el equipo para comenzar el rodaje del documental.

Sin duda la historia de Bocao nos había impactado muchisimo: una persona sin recursos económicos ni ningún tipo de ayuda oficial, que se dedica a reparar las tablas que descartan los surfistas para poder tener su escuela de surf y rescatar a sus hijos – los niños – del mundo en el que les toco vivir. “Intentamos hacer del proyecto una realidad sostenida en el tiempo. Pero son tantas las dificultades y fuerzas que se oponen a nuestras motivaciones que hace que nuestras acciones resulten verdaderas hazañas” Del Vieira da Silva “, uno de los personajes del film, es un activo colaborador de la escuelita y define muy bien el sentimiento con el que viven día a día.

Según Del el fundamento principal de la escuelita de Bocao es apartar a los chicos del crimen desde el deporte y la recreación “Porque una mente vacía le sirve al enemigo. Porque si los chicos se quedan en la favela sin hacer nada, o se vuelven bandidos, o roban, o matan. Se vuelven traficantes. Yo agarro mi tabla y voy a la playa. Es lo mejor que puedo hacer.”

El rodaje duro aproximadamente dos meses y la mayor parte del tiempo se desarrollo en Rocinha. Al principio nos movimos con cierta desconfianza, pero a medida que pasaban los días nos familiarizamos con el sentido de comunidad que se vive allí. Si estas en Rocinha y la policía no invade nada te puede pasar. Cada personaje que conocimos nos abrió las puertas de su casa y la mayoría se mostraron orgullosos de pertenecer a su comunidad. Esta apertura se dio sobre todo en los niños. Ellos fueron y seguirán siendo la puerta de entrada, el canal que permite que los sentimientos fluyan y que nos reconozcamos como pares, más allá de las diferencias. Ellos se abrieron a nosotros y como por reflejo nosotros nos abrimos a ellos. A partir de allí los prejuicios comenzaron a ceder y el film comenzó a ir solo, sin necesidad de un guión escrito.

Finalizado el rodaje regresamos a Buenos Aires con más de cincuenta horas de material para visualizar y desgrabar. El montaje comenzó en el mes de Febrero de 2006 y se extendió hasta el mes de mayo.

Después de un año y medio desde el fin del rodaje, tuvimos la posibilidad de regresar a Rocinha para proyectar el documental terminado y así poder cumplir con lo que nosotros consideramos la ley primera del documentalista: devolver “lo que nos llevamos”, cerrar el círculo de intercambio para que las relaciones crezcan, se profundicen y evolucionen. Nuestra última visita fue una experiencia bien diferente a la anterior, ya que desde hace más de un año, por diferentes pactos, la policía ha dejado de invadir y una paz aparente reina en la Rocinha.